Casi el 60 % de los trabajadores autónomos en Castilla-La Mancha declaran rendimientos netos mensuales por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), según ha denunciado este lunes la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). Este dato refleja, según la organización, la necesidad urgente de transformar el modelo de trabajo autónomo en la región, apostando por la viabilidad y sostenibilidad económica de los negocios frente a la simple promoción de altas en el régimen de la Seguridad Social.
El secretario general de UPTA en Castilla-La Mancha, César García, ha alertado de que este porcentaje sitúa a gran parte del colectivo en la categoría de “autónomos pobres”, con ingresos que no garantizan condiciones dignas de vida ni estabilidad económica. En su opinión, la comunidad necesita virar hacia un modelo centrado en la calidad del autoempleo, priorizando el acompañamiento, la orientación y la formación como ejes clave para que los negocios sean sostenibles.
Para abordar esta situación, UPTA propone la creación de un observatorio regional del trabajo autónomo en Castilla-La Mancha. Este organismo serviría para analizar las causas de la baja rentabilidad de muchos negocios, estudiar las altas y bajas en el RETA, y mejorar el nivel de asesoramiento recibido por quienes se lanzan al autoempleo. “Es fundamental entender por qué se produce esta precariedad, y ofrecer un sistema de apoyo que permita a los autónomos crecer y consolidarse”, ha indicado García.
Además, ha advertido de un desafío estructural que la región afrontará a corto plazo: la jubilación inminente de unos 18.000 autónomos castellanomanchegos entre 2026 y 2027. Una cifra que, según ha señalado, obliga a reflexionar sobre el relevo generacional y el modelo de tejido empresarial que se quiere construir en Castilla-La Mancha.
Desde UPTA Castilla-La Mancha insisten en que el autoempleo debe dejar de ser una salida forzada por falta de oportunidades y convertirse en una opción con garantías de éxito. Por ello, reclaman a las administraciones regionales políticas activas que fortalezcan el emprendimiento de calidad, con especial atención a los sectores con mayor vulnerabilidad económica.

