Castilla-La Mancha no solo es tierra de viñedos, molinos y patrimonio histórico. También es un lugar ideal para quienes buscan actividades diferentes, de aventura e incluso extremas.
Sin necesidad de salir de la región, es posible experimentar la sensación de volar practicando parapente en entornos naturales privilegiados. Dos zonas destacadas para esta actividad son La Muela de Alarilla, en la provincia de Guadalajara, y Cabañas de la Sagra, en Toledo.
La Muela de Alarilla, un clásico para volar en el centro de la península
Situada a poco más de una hora de Madrid, La Muela de Alarilla es uno de los puntos de referencia del parapente en el centro del país. Esta zona de vuelo, en la provincia de Guadalajara, combina buenas condiciones meteorológicas con un entorno natural atractivo, lo que la convierte en un lugar muy frecuentado tanto por principiantes como por aficionados experimentados.
La experiencia comienza con una charla introductoria impartida por el propio instructor, donde se explican las normas básicas de seguridad, cómo se desarrollará el vuelo y qué debe hacer la persona que se lanza. El vuelo en sí tiene una duración aproximada de 20 minutos y se realiza con un instructor profesional en un parapente biplaza.


La seguridad es un aspecto clave: cada vuelo incluye un paracaídas de emergencia, aunque su uso es extremadamente improbable. Además, se graba en vídeo toda la experiencia para que los participantes puedan llevarse un recuerdo visual del vuelo.
La actividad solo se realiza si las condiciones del viento lo permiten, por lo que es necesario reservar con antelación y confirmar el día elegido. En el precio se incluye el briefing previo, el vuelo en sí, el vídeo, los seguros y el acompañamiento del piloto profesional.
Cabañas de la Sagra, vistas privilegiadas de la llanura manchega
En la comarca de La Sagra, a medio camino entre Toledo y Madrid, el municipio de Cabañas de la Sagra ofrece otra opción para disfrutar del parapente en Castilla-La Mancha. Con una duración de entre 10 y 15 minutos, los vuelos permiten contemplar desde el aire la llanura manchega, los montes de Toledo y la sierra de San Vicente.
La actividad incluye todo el equipo necesario, seguro de responsabilidad civil y va siempre acompañada por un piloto titulado que se encarga del despegue y el aterrizaje.


El participante solo debe relajarse y dejarse llevar mientras disfruta de las vistas panorámicas. En este caso, para poder realizar la actividad es necesario formar un grupo mínimo de cuatro personas y suele organizarse los fines de semana y festivos.
Tanto en La Muela de Alarilla como en Cabañas de la Sagra, el precio por persona oscila entre los 55 y 80 euros, con la opción de realizar vuelos en pareja. Ambas actividades superan una puntuación de 9 sobre 10 en la plataforma especializada Yumping, lo que refleja el alto nivel de satisfacción de quienes ya han probado la experiencia.
En definitiva, Castilla-La Mancha se consolida como un destino no solo para el turismo rural o cultural, sino también para quienes buscan emociones fuertes y nuevas formas de descubrir sus paisajes desde otra perspectiva: la del cielo.



