Vivir como la realeza está más cerca de lo que parece. Nada de herencias nobles ni matrimonios estratégicos: ahora basta con tener 90.000 euros (o incluso 50.000, si eres más de perfil modesto) y hacerte con un castillo en la provincia de Cuenca. Concretamente, en Valhermoso de la Fuente, donde se encuentra esta joya medieval en ruinas, ideal para quien siempre ha querido tener su propio trono… y también tiempo, dinero y paciencia para restaurarlo.
El castillo, datado del siglo XII, se alza sobre un altozano dominando todo el valle del río Júcar, en una esquina del pintoresco pueblo de Valhermoso, en plena Manchuela Conquense, a solo 80 kilómetros de Cuenca capital. Desde allí se divisa el impresionante conjunto artístico de Alarcón y se respira aire de historia.
A pesar de su actual estado ruinoso, la propiedad cuenta con elementos de gran valor patrimonial, como la Torre del Homenaje, que aún conserva parte de sus estructuras y puede recuperar sus cuatro plantas originales. Además, se mantiene parte de la antigua cerca medieval que rodeaba la fortaleza. Todo esto, acompañado de un terreno de 15.000 m², parte del cual es urbano y tiene acceso a luz y agua a pie de parcela.
El castillo está bien conectado: a apenas 6 kilómetros de Motilla del Palancar, junto a la carretera Nacional III, y a una distancia bastante razonable tanto de Madrid (180 km) como de Valencia (140 km). «Ideal» para escapadas regias de fin de semana.
Y si 90.000 euros se te escapan de presupuesto, siempre puedes optar por la versión reducida del sueño nobiliario: por solo 50.000 euros se puede adquirir únicamente la Torre del Homenaje con 2.400 m² de terreno urbano alrededor. Un formato más compacto de corona, pero con las mismas vistas panorámicas y acceso al pantano navegable de Alarcón, perfecto para quienes quieran practicar la pesca con capa y espada.
En resumen: el castillo de Valhermoso no es Versalles, pero sí una oportunidad única para quien tenga alma de noble y manos de albañil. Porque todo rey necesita un castillo… aunque haya que reconstruirlo piedra a piedra.


