La rave de fin de año que ha mantenido en vilo a varios municipios de la provincia de Albacete ha comenzado este miércoles en las inmediaciones del embalse de El Cenajo, después de una peregrinación de cerca de 1.000 vehículos –muchos de ellos furgonetas y caravanas procedentes de países como Francia, Dinamarca o Bélgica– desde Tobarra hasta su ubicación final.
El evento, convocado por redes sociales, se celebra bajo la vigilancia constante de la Guardia Civil, que desde la noche del martes ha desplegado un amplio operativo para evitar su instalación en puntos no autorizados, como la pedanía de Cordovilla (Tobarra) o el entorno de Férez.
Tras ser disueltos en Tobarra durante la madrugada del miércoles, los vehículos atravesaron el municipio de Férez, causando atascos en la carretera que lo une con Socovos. Finalmente, ya por la tarde, se asentaron en el entorno del pantano de El Cenajo, donde ha dado comienzo la fiesta.
Denuncias de la AUGC por falta de medios y agentes heridos
Pese al control ejercido, el operativo policial ha comenzado a mostrar signos de agotamiento. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado públicamente en su red social X una “situación límite” por la falta de previsión en la gestión del dispositivo.
“El operativo de la rave de Hellín hace aguas”, ha señalado la organización, informando de que han tenido que activarse de urgencia unidades de las USECIC de Madrid y Castilla-La Mancha para reforzar la presencia en la zona.
La AUGC también ha advertido de que algunos agentes resultaron heridos durante el servicio, aunque no han trascendido detalles sobre su gravedad. Además, critican que los guardias están sufriendo jornadas abusivas y falta total de información: “13 horas de servicio y sin saber el horario de mañana”, han publicado.
Un evento que se repite cada fin de año
Las autoridades temían desde hace días que se repitiera una situación similar a la del año pasado, cuando más de 1.500 personas participaron en una rave en el aeropuerto de Ciudad Real durante varios días, hasta el 6 de enero. En otras ediciones, estas fiestas ilegales han tenido lugar en la provincia de Granada o la Región de Murcia.
El alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, ya había advertido en la mañana del miércoles que los participantes de la caravana no parecían tener intención de abandonar la comarca: “Por lo que yo he visto, no creo que se vayan hoy”, declaró.
El desarrollo del evento continúa bajo la vigilancia de la Guardia Civil, con el objetivo de prevenir altercados y garantizar la seguridad de los asistentes y vecinos de la zona, aunque la presión sobre el cuerpo policial es creciente.



