Habla Chomsky de las estrategias de la manipulación mediática como un elemento fundamental de control social que desvía la atención del público de los problemas importantes y los cambios que deciden las élites políticas inundando el debate cotidiano de continuas distracciones. Nos dibujan así una realidad que tiene a la gente distraída y alejada de los problemas sociales, económicos, medioambientales cotidianos que influyen en su bienestar particular y en el de los vecinos y vecinas en general.
El Gobierno del Ayuntamiento de Toledo nos hace debatir sobre un puente para unir los barrios del Polígono y Azucaica; sobre proyectos que harán “Emerger” Toledo y que se destinarán a engordar el turismo; a debatir si una línea de autobuses urbanos sin paradas intermedias es una solución para el transporte sostenible, o si pintar las calles con diferentes colores (magenta, azul o naranja) es la solución para la movilidad.
Pregonan que se construirán cines, supermercados y una torre de viviendas, todo privado, en el solar del Virgen de la Salud que, hasta ahora, era una infraestructura dotacional pública. Podremos montar en teleférico; tener un nuevo (aunque ahora en duda) Centro Cultural y Escuela de Música, Danza y Artes Escénicas en la Alhóndiga; disfrutar de un bulevar en la TO-21, aunque no se cambie la velocidad de los vehículos; un auditorio en el Valle; un POM que vertebrará la ciudad, a pesar de que este Gobierno local sólo aprueba planes parciales urbanísticos.
Sin embargo, no recaudamos las tasas deportivas o de los autobuses turísticos que permitirían ejecutar el presupuesto aprobado para 2025; seguimos sin Oferta de Empleo Público para garantizar una administración eficaz que responda a las necesidades de la ciudadanía; no hay política de infancia, adolescencia o tercera edad porque no hay partidas presupuestarias; no hay política de vivienda que permita intervenir en el acceso a este derecho invirtiendo lo que dice la ley, un 30% de lo que ingresa la familia (seguimos buscando los pisos de menos 300 euros en Azucaica).
La Juventud no tiene salarios que permitan su emancipación ni se invierte en políticas sobre materias que generan su inquietud, como en salud mental que ponga el suicidio en el centro del debate público (mientras, seguimos a la espera de que la Concejalía de Asuntos Sociales nos diga con documentos qué se ha hecho y para qué ha servido).
Seguimos promoviendo negocios turísticos que vacían los barrios, y sin hacer un análisis de la realidad para impedir que lleguen infinitas “viviendas de uso efímero” al Casco Histórico y a toda la ciudad (si no sabemos cuántas hay hoy, no podremos saber cuánto supondrá el 12% en cada distrito censal). Seguimos anteponiendo un modelo socioeconómico único, el turismo, a otro estable, sostenible y duradero olvidando la industria en el Polígono. Seguimos defendiendo que los recursos naturales son solo parte de un sistema que lo computa en el beneficio empresarial.
Seguimos sin políticas que erradiquen las violencias hacia las mujeres porque el Ayuntamiento de Toledo está lastrado por VOX que niega que exista esa violencia o dice que viene con las personas migrantes que lo tienen asimilado en sus culturas. Despreciable.
Olvidan decirnos que las grandes empresas que han facturado 1 millón de euros el año anterior pagan la mitad de lo que deberían. Que las empresas que mantienen una determinada plantilla, muchos de ellos y ellas de Toledo, tienen gigantescas bonificaciones, tenga esa plantilla las condiciones que tenga o haya tenido accidentes laborales. Olvidan decirnos que la Iglesia, que recibe ingentes cantidades de fondos públicos, apenas paga impuestos ni siquiera por actividades lucrativas.
Este Gobierno local ha convertido la ciudad en un circo de tres pistas donde quieren hacernos creer que lo importante es lo que pasa en ellas. Sin embargo, no nos dicen que las estructuras que sujetan esa carpa las estamos debilitando cuando impedimos el debate social maduro necesario para avanzar. Toledo no tiene que ser «solo para los toledanos» en un mundo global donde hay pueblos masacrados a menos de dos horas de avión y no parece importarles a algunos.
Nos merecemos una ciudad que no se levante cada día con una nueva atracción en otra pista de circo.